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El río Guadiana viaja al pasado en Ciudad Real


Rio Guadiana a su paso por Alaracos. Foto rioguadiana.comEl importante caudal de agua que circula por este río en las últimas semanas está levantando gran curiosidad, porque no se recordaba desde hace medio siglo que el río Guadiana, en este tramo, llevara tanta agua. El viejo puente de Alarcos ha vuelto a ser testigo del paso del agua que desde hace semanas está desembalsando el pantano de El Vicario que, unos kilómetros antes, retiene los aportes que habitualmente llegan al río Guadiana desde otros cauces menores.

Los molinos harineros que se encuentran en las proximidades del puente de Alarcos "han recordado cómo eran aquellos tiempos en los que la corriente se desviaba por su azud para mover sus engranadas maquinarias con el agua". Quien esto recuerda es Rafael Ayala, cuya familia gestionó durante años varios los molinos que se encuentran sobre el río Guadiana y quien ha vivido y permanecido ligado a este lugar.

Ayala explica a Efe que hacía aproximadamente cincuenta años o más que el río no se veía con un caudal de agua como el que lleva ahora, después de haber sido objeto a lo largo de todos estos años de "continuos atentados" que poco a poco lo fueron dejando seco. La construcción de pantanos, el exceso de riego y el cambio que se produjo en el modelo productivo agrícola, a su juicio, han sido algunas de las causas que han provocado que el río se haya ido "desertizando".

Este hecho, recuerda Ayala con añoranza, dejó el río sin "cangrejos, patos, gallinetas, parcas, picardos o barbos". "Entonces, este río era una maravilla", explica Ayala mientras trae a la memoria momentos de su infancia, a la vez que se muestra orgulloso de volver a ver con agua el río a su paso por el viejo puente de Alarcos.

Rio Guadiana a su paso por Alaracos. Foto rioguadiana.com"Pensaba que iba a morirme sin volver a verlo como está ahora", afirma, mientras explica que ver el río correr ha sido como despertarse de un sueño y asegura que mientras dure esta situación piensa disfrutar a diario de ver cómo el río se desborda y recupera sus riberas. Los más jóvenes que se acercan al Guadiana estos días también se muestran atrapados por el encanto de ver un río discurrir con fuerza y bravura.

Lola Fernández, que durante más de 30 años ha viajado de Arroba de los Montes a Ciudad Real cruzando el puente sobre el río Guadiana, confiesa a Efe sentirse impresionada de ver el río así, después de tanto tiempo. "Yo nunca lo he visto así antes", comenta Fernández, al tiempo que no oculta que le parezca "increíble" ver cómo ha crecido en las últimas semanas y "cómo está de bonito".

Al igual que Lola, todos estos días, cientos de personas se acercan hasta los márgenes del río Guadiana para ver el agua discurrir con ímpetu por los viejos ojos del puente de Alarcos.

Informa: EFE
Foto: rioguadiana.com



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