Luís de Mazariegos

Luís de Mazariegos, Ciudad Real, Méjico

Ilustre manchego, capitán esforzado en la conquista de Méjico y uno de los compañeros más distinguidos de Hernán Cortés. Fundó en la región mejicana de Chiapas una importante población, a la que en recuerdo de su patria lejana bautizó con el nombre de Ciudad Real.

Vivía en 1565; consta que sirvió en Méjico como capitán a las órdenes de Hernán Cortés; varíos autores, entre ellos Herrera y Salazar, afirman que en dicho país de Tierra Firme luchó contra los indios chapotecas y mingues, y Caleagno en sus obras dice que Manzariegos fundó varias villas en Nueva España, entre ellas Ciudad Real de Chiape, en una antigua provincia de la América Central, hoy perteneciente a Méjico.

Este ilustre manchego, contemporáneo de Cervantes, fue el conquistador cíe Chiapas, esfuerzo no pequeño si se tiene en cuenta que la Cordillera de los Andes se halla allí constituida por inmensas rocas, muchas de ellas cortadas a pico, y por consiguiente, casi inaccesibles, donde se habían parapetado los indios. El río Chiapa, del que toma nombre la región, riega aquel territorio que, espada en mano y al frente de sus tropas, exploró Luís de Manzariegos, conquistándolo para la Corona de Castilla. Aún se recuerda una eminencia en la que luchó el capitán manchego, señalándola Cubas en su "Diccionario de Méjico" con el nombre de Cerro de la Batalla.

Cuando Cortés realizó su viaje a Honduras acompañóle Manzariegos, compartiendo con él las hazañas de tan fatigosa excursión por un país completamente desconocido, casi sin recursos, bajo un sol abrasador y luchando con escasas, pero aguerridas, tribus de indios feroces. Hay que tener en cuenta que realizaron un viaje de más de quinientas leguas y que les duró más de dos años. Herrera refiere que en un trecho de unas treinta y cinco leguas tuvo que cruzar la armada expedición más de cincuenta ríos y pantanos, improvisando puentes y balsas para cruzarlos, hasta llegar al país de Alcalá. Antes hablan cruzado por Chontalpa, en el estado moderno de Tabasco; por Iztapán y muy cerca de las célebres minas de Palenque, soportando las mayores fatigas en medio de selvas vírgenes, pobladas de fieras, y de bosques milenarios, en los que tenían su guarida los indios más bárbaros y las serpientes mas enormes.

El capitán Manzartegos prestó excelentes servicios a la tropa, no sólo como oficial valeroso en los combates, sino también como proporcionador de víveres en el territorio de Petén-Itza y en los alrededores de una gran laguna, no localizada por los geógrafos modernos y sí citada por varios cronistas de las Indias.

Como todos, empezando por Hernán Cortés, caminó penosamente por la provincia de Chol, sufrió hambre en las selvas de Vera-Paz, entró en el poblado indio de Nito y tras numerosos incidentes, cuyo relato constituiría por sí mismo un libro interesante, volvió a la capital azteca con el Conquistador de Méjico, quien siempre le tuvo en el más alto aprecio por su valor sereno y su probada lealtad. Debió morir muy anciano, hacia finales del siglo XVI.

Manchegos ilustres de la época de Cervantes

por José Sanz Díaz

Académico de la Real de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo

La Mancha : revista de estudios regionales, 1962

Centro de Estudios de Castilla-La Mancha